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Mostrando entradas de junio, 2014

La novia del guerrero (12)

Se habían citado en Olmos y Alvear, pero no habían establecido claramente en cuál de las cuatro esquinas, así que Liliana llevaba quince minutos esperando debajo del cartel con forma de globo terráqueo de "Hemisferio Seguros", cuando vio a César Carlos haciéndole señas desde la otra vereda de Olmos. Liliana esperó que el semáforo cambiara, y cruzó lentamente, para que no se notara que estaba emocionada.
Sabía que no era una cita. El Renguito había invitado a todos los amigos, pero Liliana había creído ver en los ojos de él un detenimiento particular en ella, en el momento que les informó que la agrupación de estudiantes secundarios de la que formaba parte daría una charla-debate, y que sería bueno que se acercaran.
Liliana sabía que la Susy no iba a ir (seguramente estaría ocupada en la iglesia), Raquel y Cacho tampoco, porque simpatizaban con la Federación Juvenil Comunista; y Tito y Moncho evitaban cualquier asunto que tuviera que ver con la política.
Cuando se encontró fr…

La novia del guerrero (11)

Irina Monti tenía la cara redonda y el pelo enrulado. Apenas la vio, Liliana recordó la palabra “croquignole”, que utilizaba su abuela. La periodista le había abierto la puerta con amabilidad y la había hecho pasar al living, para inmediatamente ir a la cocina porque, según le dijo, estaba buscando el alimento para el gato.Liliana estaba desencantada, ni la poca atención que le había prestado Monti, ni su aspecto, ni el de la casa de barrio San Vicente le auguraban la grandeza que había prometido Raquel. Le llamó la atención que en el ambiente no había libros a la vista; y fue por esa ausencia que interrogó a la mujer en cuanto volvió de la cocina, cargando el alimento y el gato.—Es la primera vez que me lo preguntan; —respondió— supongo que para mi leer es un hecho muy íntimo.Liliana no quedó satisfecha. Empezó a hacer suposiciones como cuando sospechaba conspiraciones de Koster y sus bárbaros.—Monti no quiere que sepa qué lee porque esconde lo que piensa. Monti es una espía a sueldo…

La novia del guerrero (10)

Liliana caminaba por las veredas de barrio Cofico mascullando la bronca contra sus dos amigas. Más atrás, la Susy marchaba silenciosa con cara de pedir disculpas, y Raquel iba lento a propósito para provocar. Cada tanto le gritaba a Liliana:
—Yo no fui la que dijo que estaba segura cual era la dirección. Ni la que se equivocó con el colectivo.
Como Liliana se hacía la que no escuchaba, Raquel dejaba pasar unos minutos y volvía a atacar:
—A mi no se me ocurrió armar grupo con el Rengo para preparar el trabajo, porque no me gusta el Rengo, ¿eh?.
La Susy la miró con expresión de censura, pero Liliana seguía sin inmutarse. Cuando por fin encontraron la casa, habían pasado las siete de la tarde. Antes de que Liliana hiciera alguna de sus habituales advertencias, Raquel volvió a hablar:
—...Y ya se que tenemos que irnos temprano porque hoy dan "Rolando Rivas"
—En casa no la vemos —acotó la Susy—, mi papá dice que esa novela es...
—¿Uztedez quiénes zon?
Detrás de la puerta abierta…

La novia del guerrero (9)

Se levantó con dolor de cabeza, consecuencia del mal humor con el que se había acostado. Todas las últimas visitas de Sibila habían terminado de la misma manera, Liliana le echaba en cara a su hija  alguna falta. De comprensión, de paciencia o de inteligencia. Sibila le contestaba que seguramente de alguien la habría heredado. Liliana contraatacaba diciendo que seguramente no de ella, que lo habría heredado de otro, entonces Sibila desembarcaba con la provocación:—Puede ser que de mi padre, pero como vos nunca me dijiste quién es, se me hace difícil saberlo.Inmediatamente Liliana se enfurecía y le indicaba de manera destemplada a Sibila que se fuera. La escena terminaba con Liliana metiéndose un valium antes de irse a la cama.Como el médico le había indicado que no mezclara ansiolíticos con antiinflamatorios, no se animó con el ibuprofeno; así que, sabiendo que era muy probable que no le hiciera ningún efecto, tomó paracetamol. Esperó cuarenta y cinco minutos mirando un canal de notic…